Ironcat 2019, ¡MMP (9h33′) y podio por equipos!

Ironcat 2019, ¡MMP (9h33′) y podio por equipos!


Por tercer año consecutivo me inscribí al Ironcat después de hacerlo en la edición del 2017 (9h48′) y en la del 2018 (9h57′). Este ha sido mi cuarto triatlón LD en distancia Ironman (3800m de natación, 180km en bicicleta y 42.2km corriendo a pie) y mi tercer sub10 consecutivo, los tres en el Ironcat después de estrenar la distancia en el Ironman de Mallorca el 2016. Sí, repito en esta prueba y lo reconozco: estoy enamorado de ella. Es un triatlón que tiene unas características únicas que lo hacen muy especial y atractivo: al lado de casa, organización y voluntarios de 10, Campeonato de Catalunya LD, limitado a 250 participantes, económico, ambiente familiar, el sector de natación es como si nadaras en la piscina, no te caen leches por las aglomeraciones, sin dráfting, jueces controlando el recorrido y sobre todo, los circuitos de bicicleta y carrera a pie son durísimos, solo aptos para gente que ha entrenado bien.

Eso sí, hay un inconveniente, solo uno, a mi entender: la meteorología en las fechas que se celebra hace que exista un alto riesgo de viento y  las primeras calores fuertes de la temporada. Asimismo, este punto negativo, forma parte de la dureza de este triatlón y la volatilidad de las previsiones provoca altibajos en el estado de ánimo dignos de la adolescencia. Precisamente este año, el martes anterior, la previsión apuntaba que se tendría que cancelar la prueba (confirmado por el director de la carrera durante el breafing previo), tal y como ya pasó en el 2015 por culpa del fuerte viento.

Nuevo club y apuesta fuerte en LD

Al Ironcat me inscribí de nuevo por qué el septiembre pasado, Ivet y yo creamos el T3 Team, un club de triatlón orientado a dar cabida a los deportistas que entrenamos los dos y que no tenían club con el que federarse y, también, para dar una imagen al trabajo que hacemos, pues sin un trimono y unos colores, difícilmente somos visibles. Así pues, un buen número de nuestros deportistas se federaron con el T3 Team, incluyendo la mayoría de compañeros con los que habitualmente entrenamos por Sant Cugat y Rubí. de estos compañeros, cuatro prefirieron inscribirse al IM de Vitoria, Ivet incluida, y cinco más nos inscribimos al Ironcat con la intención de hacerlo lo mejor posible. No teníamos ningún tipo de presión ya que era la primera temporada con el T3 Team y dos de los inscritos debutaban en la distancia Ironman.

Tres de los factores clave en las sesiones de entrenamiento conjuntas, han sido: primero, la concentración en el objetivo, no desviarse de Ironcat; segundo, que todos tenemos unos ritmos de entrenamiento parecidos, especialmente en el sector de ciclismo, sector que más demanda de tiempo exige; y tres, que nos ha entrenado la misma entrenadora, Ivet, que siempre ha procurado cuadrar las agendas de todos sin perder de vista la base de los entrenamientos que proporcionamos: la individualización.

De izquierda a derecha: Àlex, Òscar, Joan Ramon, Lino, Miki, Romain, Manel, Oriol e Ivet. Falta Emilio, que estaba enfermo.

Bicicleta nueva y material nuevo

Desde un principio, con la Canyon Speedmax CF que compré en agosto del 2018 era más rápido aunque me costara generar vatios y mantenerlos. Después de tardar unos meses para acostumbrarme y de hacer un estudio biomecánico y varios repasos, a mediados de marzo, conseguí hacerme con ella. Este año también contaba con las tapas Laminar Cover específicas para las ruedas DT Swiss de la Canyon, que me regalaron por Navidades y que estrené con buen feeling en el Triatlón de Terres de l’Ebre de este año. También cambié de zapatillas de ciclismo, ya que las que llevaba me apretaban un poco los pies y cuando se rompieron, las di por amortizadas y las cambié por las mismas medio número mayores y de color blanco. En verano del 2018, hice un cambio de zapatillas de carrera a pie: de las Adidas Ultraboost pasé a las Hoka Mach, cambio que mis gemelos agradecieron enormemente.

Por último, para afrontar la competición A de la temporada, un par de entrenamientos antes de competir, hice los rodamientos a las ruedas, cambié las cámaras y cubiertas poniendo unas Continental Race 28 + GP5000 25” delante y 28” detrás, y cambié el casete por un 11-23 para poder escoger mejor la cadencia en competición.

Preparación

El objetivo este año en Ironcat era repetir el sub10 pero, debido a la experiencia del 2018 donde perdí mucho tiempo en la maratón debido a un overbike en bicicleta, buscábamos menos fatiga en el sector de ciclismo (dando menos potencia) y así mejorar el tiempo en la maratón, el punto débil de mis triatlones. Este también era el objetivo que perseguí cuando en invierno escogí un par de 10k (Viladecans y Sant Antoni) donde hice MMP y una media maratón, que no llegué a competir debido a una lesión en el bíceps femoral derecho. Más cerca de Ironcat, el duatlón de Rubí y dos half: Terres de l’Ebre y Banyoles, este último a dos semanas de Ironcat. De menos específico a más específico.

A nivel personal este año llegaba al Ironcat habiendo entrenado el mismo volumen que en 2018 y ligeramente menos que en 2017. La lesión en el femoral fue en febrero y no pude recuperar los ritmos hasta bien entrado el mes de abril, muy (demasiado) cerca de Ironcat. De todos modos, incrementamos los entrenamientos en bicicleta y natación para intentar compensar con cross-training. Durante el invierno, con Ivet comandando mis entrenamientos por tercera temporada consecutiva, estuve trabajando los ritmos rápidos de carrera a pie (para los 10k y la media, hasta la lesión) sin dejar de entrenar la natación, que mantenía las 3-4 sesiones semanales de 2500-3000 metros y saliendo 2-3 veces por semana en bicicleta a ritmos intensos y con poco volumen, 2-3h máximo, con la grupeta del T3 Team y también con Quique, quien terminaría subiendo nuevamente al podio absoluto del Ironcat.

Para los entrenamientos en bicicleta, precisamente, cambiamos el método ya que vimos que trabajando entre Z3 alta y Z4 cerca de FTP podía soportar más carga y recuperaba mejor que haciendo polarizado como los otros años. A su vez, este invierno había sido mejor meteorológicamente hablando y hemos podido destinar más horas en la carretera y no tantas al indoor. En general, las semanas salían entre 750 y 850TSS las más suaves y entre 1200 y 1350TSS las de impacto. Sin contar las sesiones de fuerza, que este año han escaseado, las semanas de menos carga han sido de 12-14 horas cada una y las de impacto de 21-22 horas. El último día antes de empezar el tápering llegué a 156CTL, pocos más que el año pasado, y rebajándolos hasta los 142CTL el día de la competición.

Competición

Llegamos el viernes en l’Ampolla después de una semana sin saber si podríamos competir o no. Durante el breafing nos advirtieron que las ruedas lenticulares y tapas quedaban prohibidas pero después de la queja de los triatletas que no habían traído otra rueda que una lenticular, principalmente las de los que terminarían en las primeras posiciones, rectificaron y dijeron que lo decidirían al día siguiente en la apertura de boxes. Este hecho marcó mucho el triatlón, pues mucha gente de mi entorno decidió irse a la cama con la bicicleta sin montar lenticular. Como mínimo cinco triatletas que después estarían el en top20 de la clasificación las cambiaron. Después de pensarlo mucho y de consultarlo con Ivet y familia, me arriesgué y dejé las tapas puestas.

Cuando los despertamos a las 4:30AM y después del clásico protocolo pre-carrera, fui a las 6AM a dejar la bici a boxes y prepararme para empezar. El viento era más suave del esperado y aunque nos recomendaron no llevar lenticular/tapas también nos dijeron que estaban permitidas, eso sí, advirtiéndonos que probablemente a partir de las 11AM soplara más fuerte. Después de las previsiones y consejos que llegué a recibir en una semana, ya no me creía ninguna previsión y me concentré en la competición, ya no había marcha atrás con las decisiones tomadas. Con todo a boxes y andando hacia la salida en la Platja de l’Arquitecte de l’Ampolla, nos pusimos el neopreno y nos hicimos la foto de los cinco del T3 Team.

De izquierda a derecha, Joan Ramon, Romain, Oriol, Miki y Òscar.

Natación

El circuito constaba de 3 vueltas a un recorrido rectangular más el acceso al puerto bordeando el espigón. A las 7 en punto nos dieron la salida y empecé nadando recibiendo pocos golpes y a pies de Òscar, tal y como acordamos.

Al principio nos quedamos un poco atrasados y envueltos por otros nadadores. Como es habitual, cuando giramos la primera boya, el grupo se estiró pero el ritmo seguía siendo lento para mi gusto. Preparamos las estrategia de quedarme detrás de Òscar o de Ferran Garrocho (Fer) que son más rápidos que yo, pero Fer hacía rato que le había perdido la pista y el ritmo de Òscar no me convencía por qué el grupo perseguidor se alejaba (el primer clasificado era inalcanzable). Antes de la segunda boya adelanté todo el grupo con el que estaba nadando y fui a la caza del grupo perseguidor. Durante toda la primera vuelta intenté recuperar la distancia perdida sin éxito, ellos tiraban fuerte e iban a pies relevándose, así que al finalizarla decidí aflojar un poco y coger un ritmo fuerte pero soportable, estaba perdiendo mucha energía y justo acabábamos de empezar. La segunda vuelta me la pasé completamente solo, a 40-45 metros del grupo de delante sin poder contactar con ellos y sin nadie detrás. Creedme: nadar en estas condiciones en ese lugar es un lujo, una maravilla.

Pero de golpe, justo cuando terminábamos la segunda vuelta y después de girar una boya, vi que había reducido la distancia con el grupo de delante. En ese momento decidí nadar tan rápido como fuera posible para atraparlos y quedarme a pies. Fueron 200-300 metros fortísimos y por fin pude contactar con ellos: ¡con los pies de Fer! Me situé en la cola del grupo para bajar pulsaciones e hice la última vuelta a pies, relajado. Cuando terminamos la tercera vuelta y cuando encaramos el giro en el espigón, a unos 500 metros del final, adelanté a todo el grupo y me puse por delante suyo. Esos metros rápidos me permitieron salir del agua en 54’10” y a pocos segundos del 3º que estuvo nadando solo.

Hice la 5ª T1 más rápida de todos los triatletas y salí a por los 180km en bicicleta muy motivado.

Ciclismo

Este año quería terminar entero los 180km para poder correr menos fatigado que el año pasado, que fue un infierno. Era optimista ya que dos semanas antes, en Banyoles (MD), competí a ritmos de LD y quedé contento del rendimiento en la carrera a pie. Acordamos controlar la potencia a 220w, que finalmente se convirtieron en 222w de media, aumentando la potencia con el viento de cara y reduciéndola un poco con el viento de cola. Comencé desde el primer momento muy cómodo y clavando los vatios en cada vuelta: 48’32” (222w), 48’55” (223w), 47’38” (223w), 48’12” (223w), 47’33” (223w) y 48’52” (220w).

El viento soplaba fuerte de cara en 4 tramos largos por vuelta y de cola en 4 más, pero lo hacía sin rachas, cosa la cual hacía posible controlar la rueda delantera con perfil. En un tramo corto de unos 800-1000m, el viento picaba perpendicularmente y nos obligaba a inclinar la bicicleta por qué nos empujaba fuera de la calzada o al otro carril, dependiendo del sentido de circulación. Aunque recibiéramos fuerte viento, este era estable y a cada giro o vuelta, sabía qué me encontraría. Fueron pasando las vueltas, sin ninguna sensación de fatiga, bien posicionado sobre la bici (¡no me desacoplé ni un solo segundo!) y controlando los esfuerzos en todo momento. Hasta el final pude decidir qué potencia dar, no me sentí cansado a diferencia de los 2 otros años. Como el circuito son 6 vueltas de 30km, 15 de ida y 15 de vuelta, me permitía controlar a los de delante y a los perseguidores y también a los compañeros del T3Team, que lo estaban haciendo magníficamente. Nunca lo sabremos científicamente pero creo que el hecho de haber dejado las tapas puestas fue un gran acierto, pues algunos triatletas que habitualmente eran más rápidos que yo no conseguían atraparme.

Por lo que a la nutrición respecta, cambiamos un poco la estrategia del 2018 para cuidar el estómago, pues esta vez reducimos la cantidad de geles y aumentamos la de barritas e isotónico. A cada vuelta Ivet me daba en el avituallamiento personal el bidón de isotónico que habíamos preparado. Calculamos 460grCH para 5 horas (92gr/h) y finalmente ingerí 410gr en 4,8 horas (85gr/h), no pude comer más pero en ningún momento noté depleción.

En la última vuelta aflojé ligeramente y finalmente paré el crono en 4h51′, un gran tiempo para un sector de ciclismo bastante complicado para todos. Entré en la transición el 5º de la general e hice la T2 perfecta, un año más, el 2º más rápido.

Carrera a pie

Salí de boxes con la adrenalina a tope y con muchas ganas de hacerlo bien. Me sentía fresco física y mentalmente para afrontar la maratón, pero también escuchaba todo el cuerpo ya que la transición es el momento que me aparecen las rampas en los vastos internos de los cuádriceps. Hice los primeros metros rápido sabiendo que ese no era mi ritmo y de manera regresiva fui aflojando hasta cerrar el primer km en 4’40”/km. El objetivo era 4’55”/km. En el segundo km y casi sin avisar, se agarrotaron los vastos y me obligaron a agacharme para estirarlos, pues no podía ni andar. Era la misma historia de siempre así que perdí 3 minutos agachado intentando relajarlos. Hasta la línea de meta los vastos me dolieron mucho pero a menos que no se agarrotaran, sabía que podía correr con ese dolor, ya estoy acostumbrado.

A diferencia del año pasado, mi estrategia fue la de correr al ritmo previsto después de la rampa, pues hacerlo más lentamente no me sirvió en 2018 para evitar más problemas musculares. Así pues, desde el km3 hasta el km26, corrí con bastante dolor en los vastos pero a 4’55”/km. En ese punto ya llevaba 2h10′ de maratón (el entrenamiento más largo que hice durante la preparación fue de 2h). Miki y Romain ya me habían adelantado y quedaba relegado al 3r puesto del T3 Team.

Del 27 al 35 tuve una bajada de ritmo considerable pero pude correr sin pararme a un ritmo de 5’24”/km. Ya hacía rato que estaba haciendo mis cálculos y si podía mantener ese ritmo estaría por debajo de las 9h30′, un enorme hito. Llevaba 3h exactaas de maratón, faltaban poco más de 7km y estaba a punto de empezar la última vuelta, la 6ª. Durante los siguiente 6km, hasta el 41, se agarrotaron los cuádriceps y gemelos varias veces. Me agachaba un rato indeterminado, andaba y volvía a correr hasta la próxima vez. Ni los ánimos de conocidos, amigos y familia repartidos por el circuito y que me animaban sin cesar, ni los intentos para motivarme de Ivet (incansable), pudieron evitar que me tuviera que agachar muchas, demasiadas veces. En aquellos 6km, la media fue de 6’50”/km y se esfumaron las 9h30′. Buscaba distracciones mentales y también motivaciones: que si los demás están igual de mal, que no me adelante este, que si quiero terminar en menos de 9h30′, etc. Pero cuando hay rampa, toca parar.

Meta

Finalmente, desde el espigón hasta la línea de meta, encontré una distracción/motivación que me permitió volver a correr a un ritmo de 5’/km: intentar igualar la MMP de Ivet en Ironcat 2016, record femenino de la prueba (9h34′). Alguna vez lo estuvimos comentando y me aseguró que le encantaría que lo consiguiera. Así pues encaré el último kilómetro, feliz de homenajear (a mi manera) el enorme trabajo de Ivet durante estas 3 temporadas de entrenamientos y aportando así mi contribución al podio por equipos del T3 Team, juntamente con Miki (estratosférica marca de 9h13′ que le valió para un segundo puesto en V1) y Romain (debut soñado con 9h24′). Crucé la línea de meta en un inimaginable 9h 33′ 01”, mi record personal en distancia Ironman, 14ª posición de la general y 8ª del Campeonato de Catalunya de LD.

Durante los minutos posteriores recibí abrazos y felicitaciones de la familia, amigos y compañeros con los que comentamos anéctodas de todo tipo pero, si una cosa se me quedará grabada para siempre, son las lágrimas que saltaron espontáneamente de los ojos de Ivet. Alegría, emoción, aligeramiento, pasión, orgullo, satisfacción personal, empatía, amor… mil y un sentimientos concentrados en aquellas gotitas saladas. Las horas de entrenamiento y sacrificios, han tenido su recompensa para los dos, para mí como deportista y para ella como entrenadora y pareja.

Sin darnos cuenta, Òscar, que debutaba en la distancia y que cayó en bicicleta (rascadas y esguince del ligamiento acromio-clavicular), y también Joan Ramon, cruzaron la línea de meta con unos magníficos tiempos de 9h45′ y 9h53′, respectivamente. ¡Los 5 del T3 Team con menos de 10 horas! ¡Qué pasada! ¡Qué lujo de equipo! Estos resultados nos posicionaron en el segundo cajón del podio por clubes, detrás del CN Mataró (¡implacables!) y por delante del Òptims (también de Rubí).

3 de 4 objetivos logrados

Por tercer año consecutivo fui a Ironcat y me propuse conseguir 2 objetivos personales y 2 de equipo: participar con un club de triatlón propio, poder disputar el Campeonato de Catalunya de LD por clubes (hay que presentar al menos 3 deportistas), terminar nuevamente el Ironcat en menos de 10 horas y mejorar el tiempo en la maratón aunque sacrificara tiempo en la bicicleta. Todos ellos se han logrado, pero reducir el tiempo en la maratón tan solo 4 minutos respecto el 2017, es todavía insuficiente.

Hemos vuelto a la maratón del 2017 mejorándola en 4′, también el tiempo final en 15′ en gran parte gracias a los 11′ de la bicicleta, pero sigo teniendo el mismo problema en la carrera a pie que en las dos ediciones anteriores. Toca persistir! Hasta el año que viene! #RoadToIroncat2020

Resultados individuales

Resultados individuales Campeonato de Catalunya LD

Resultados por clubes masculinos

Crónica Ironcat 2017

Crónica Ironcat 2018

Agradecimientos

Por último, y no menos importante, me gustaría agradecer a todos los conocidos, familia y amigos que se acercaron hasta l’Ampolla para ayudarnos a conseguir estos grandes resultados, en especial a mis padres, quiénes no se han perdido ni un solo Ironman que he hecho. También a aquellos que no pudieron venir pero que durante estos meses de entrenamiento han aportado su granito de arena para que esto fuera posible. No quiero decir nombres, seguro que me dejaría unos cuantos, 5 días después el azúcar todavía no ha llegado al cerebro 😉

No obstante, me gustaría hacer un especial reconocimiento a mi padre, que sin él y sus excelentes fotografías, pasión que le corre por las venas como a mí el triatlón, este escrito resultaría ser un aborrecimiento de miles de letras. ¡Gràcies papa!

©Blanca de la Sotilla




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